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La vacunación como rama de la Medicina Preventiva, es una de las armas más eficaces y seguras que tenemos para prevenir enfermedades.

Cuando se aplica una vacuna, se introduce al cuerpo virus ó bacterias que han sido modificados para que no causen enfermedad al organismo y su función principal es preparar al cuerpo para pueda combatir a ese virus o bacteria. En otras palabras cuando vacunamos a nuestras mascotas prevenirnos enfermedades infecciosas, y conferimos inmunidad (anticuerpos) a un individuo sin el riesgo y las secuelas de una infección natural, y también ofrecemos beneficios para la salud de la población en general.

Durante el esquema de vacunación es muy importante que nuestros gatitos y cachorros no se expongan a condiciones de estrés que puedan disminuir sus defensas, no deben salir a lugares públicos donde puedan convivir con otros animales de los cuales no tienen control sanitario, no se deben bañar hasta que le médico veterinario lo indique.

Los perros y gatos adultos también deben ser vacunados, si adoptamos a una mascota adulta es necesario tomar estas medidas preventivas, incluso si completamos el calendario de cachorro correctamente la revacunación debe ser anual durante toda la vida de nuestras mascotas.

Al aplicar un biológico tenemos riesgos inherentes, las reacciones adversas pueden aparecer 1-2 días después de la aplicación de la vacuna, las más comunes son letargia (adormecimiento) y aumento de temperatura, es importante aclarar que estas reacciones son transitorias por lo tanto no es necesario administrar medicamentos. También podemos encontrar reacciones cutáneas locales, como es un aumento de volumen en la zona donde se aplicó el biológico. En raras ocasiones se dan   reacciones alérgicas a las vacunas. ¿Cómo podemos identificar una reacción alérgica? Nuestro perro o gato puede presentar vómito, edema facial (inflamación de la cara) sobre todo alrededor de los ojos y en el hocico, en esos casos se debe acudir inmediatamente con el médico veterinario.

Las vacunas deben almacenarse y administrarse siguiendo las recomendaciones del fabricante, si se congelan o calientan accidentalmente, se exponen a una excesiva luz o se utilizan después de su fecha de caducidad, pueden inactivarse fracasando en la inmunización. Al momento de aplicar una vacuna se debe registrar la fecha de aplicación de la vacuna, nombre del médico que la aplico, nombre de la vacuna, lote, fecha de caducidad y fabricante. Esto con fines de tener su historial clínico completo.

Esperamos que estos puntos sean de ayuda, para poder llevar a cabo este procedimiento, que nos ayudará a gozar por más tiempo a nuestros ejemplares sanos.