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La displasia de cadera canina es una enfermedad que empieza en perros jóvenes con inestabilidad o profundo relajamiento de la articulación de la cadera.

La laxitud de la articulación de la cadera es responsable de los primeros signos clínicos. El movimiento anormal de la cadera estira la cápsula articular fibrosa y el ligamento que conecta la cabeza del fémur con la pelvis, produciendo dolor y cojera. El acetábulo (la cavidad de la cadera) se deforma con facilidad por el continuo movimiento de la cabeza femoral. Puede ocurrir una microfractura del hueso acetabular, causando más dolor y cojera en perros jóvenes. La respuesta fisiológica del perro ante la laxitud articular es una fibroplasia proliferativa o engrosamiento de la cápsula articular y formación de osteofitos o de hueso nuevo en el borde del acetábulo y el cuello femoral.

Causas

Las causas de la displasia de cadera son multifactoriales, e incluyen tanto factores hereditarios como ambientales. Un rápido crecimiento y aumento de peso ocasionado por una ingesta nutricional excesiva puede fomentar el desarrollo de displasia de cadera. Algún traumatismo leve y repetido que causa inflamación sinovial (revestimiento de las articulaciones) también puede ser una causa importante.

Incidencia y prevalencia

La incidencia de displasia de cadera es mayor en perros de raza grande. Dos poblaciones de animales presentan signos clínicos de cojera: (1) pacientes de 5 a 10 meses de edad, y (2) pacientes con enfermedad degenerativa de las articulaciones.

Signos

Los signos clínicos de la displasia de cadera incluyen cojera, resistencia a levantarse o a saltar, desplazamiento del peso a las extremidades delanteras, pérdida de masa muscular en las extremidades traseras y dolor al manipular las caderas. Los perros pueden mostrar signos clínicos en cualquier etapa de desarrollo de la enfermedad, aunque muchos perros con displasia de cadera no muestran signos clínicos aparentes. Algunos perros muestran dolor entre los 6 y 8 meses de edad, pero se recuperan mientras crecen. A medida que la osteoartritis progresa con la edad, algunos perros pueden mostrar signos clínicos similares a los de las personas con artritis, tales como cojera después de hacer ejercicio inusual, cojera después de un prolongado confinamiento, problemas graves si tienen sobrepeso.

Tratamiento

Al ser una enfermedad degenerativa no puede detenerse más si retrasar sus efectos con tratamientos anti inflamatorios y posible reemplazo de la pieza osea por prótesis. Los costos del tratamiento suelen ser muy elevados y con el paso de los años los animales suelen sufrir mucho más por el avance de dicha enfermedad.

La decisión final siempre estará en manos del dueño de la mascota, pero lo que deben tener presente siempre será la calidad de vida de la mascota antes de nuestras preferencias.